Si no sale de Bélgica por sus propios medios o con nuestro apoyo, la policía podría arrestarle. Más adelante, las autoridades podrían decidir trasladarle a un centro de detención o a una unidad residencial mientras se organiza el retorno a su país de origen o a otro país donde tenga un permiso de residencia.
Si usted no respeta esta obligación, también se le puede prohibir la entrada al país.